Calculadoras para las cuentas del dinero: lo que cuesta un préstamo cada mes, en qué se convierte el ahorro y cuánto impuesto se añade.
Todas las calculadoras reunidas aquí rodean la misma pregunta desde ángulos distintos: cuánto queda realmente en tu bolsillo. Por qué el sueldo del contrato no coincide con el ingreso en la cuenta, por qué dos préstamos con el mismo capital acaban costando intereses distintos, cómo mueve el importe final una variación del tipo de cambio.
Lo que comparten es que un solo dato cambiado desplaza mucho el resultado. Por eso conviene no introducir las cifras una única vez, sino variar dos o tres condiciones y observar qué partida domina el cálculo.
De una nómina salen dos cosas. Primero las cotizaciones sociales, que son un porcentaje aplicado sobre una base reguladora definida por ley. Segundo el impuesto sobre la renta y sus recargos autonómicos o locales, que dependen de la situación familiar y de las deducciones a las que se tiene derecho.
Por eso dos personas con el mismo salario bruto pueden cobrar cantidades diferentes. Comparar sueldos brutos sin el perfil de retenciones detrás es comparar dos números distintos.
La indemnización por despido y el pago de vacaciones no disfrutadas siguen la misma lógica: el resultado depende por completo de qué base salarial marca la norma como punto de partida.
El interés simple se calcula solo sobre el capital; el compuesto se calcula también sobre los intereses ya generados. En un año la diferencia es pequeña; en veinte puede superar al propio capital. Introducir las mismas condiciones en la calculadora de depósitos y en la de interés compuesto hace visible esa separación.
Los préstamos son el mismo mecanismo en sentido contrario. El sistema francés mantiene la cuota constante pero concentra los intereses al principio; el de cuota decreciente pesa más al inicio y cuesta menos en total. Con el mismo tipo y el mismo capital, el interés total lo decide esa elección.
Los tipos de cotización, los tramos del IRPF, los umbrales de IVA y las franquicias aduaneras se fijan por norma y se revisan periódicamente. Por eso cada herramienta indica la fecha de vigencia del criterio aplicado en el bloque «Método y fuentes» al pie de la página, y enlaza al documento oficial en lugar de a un resumen.
Los datos de mercado funcionan de otra manera: no se revisan, se mueven de forma continua, así que el resultado es una foto del momento en que lo consultaste. Antes de una transferencia real conviene confirmar el tipo que aplicará tu entidad.
Para ver el dinero que entra, empieza por el salario neto o el cálculo de jornada parcial. Para el que sale, por la cuota del préstamo, el impuesto de adquisición y los honorarios de intermediación. Para el que se acumula, depósitos e interés compuesto; para el que trabaja, precio medio de compra e índice de miedo y codicia.
La planificación a largo plazo se concentra en la calculadora de jubilación: patrimonio actual, tasa de ahorro, rentabilidad esperada y gasto previsto indican cuánto dura el saldo. Trasladar allí los resultados de las demás calculadoras es el orden natural.
Son calculadoras orientativas de contraste. No presentan declaraciones, no recomiendan un producto ni un valor concreto, y no conocen tu historial de deducciones, tus otras fuentes de renta ni la ordenanza local que te aplica.
La cifra vinculante siempre la produce el pagador, la entidad financiera o la administración. Usa estos resultados para conocer el orden de magnitud antes de recibirla y para detectar desviaciones extrañas después.
El sueldo, el saldo del préstamo y el tamaño de la cartera no son datos que quieras entregar. Todos los cálculos de esta categoría se ejecutan dentro del navegador y los valores que escribes nunca se envían a un servidor. No hay registro ni inicio de sesión.
Solo las herramientas que necesitan datos externos hacen una consulta, y lo que sale es el par de divisas, nunca el importe que introdujiste.