Escribe las opciones y las canicas ruedan por el tablero hasta elegir una ganadora. Útil para sortear turnos, repartir tareas o decidir quién invita.
El objetivo de un sorteo no es solo que el resultado sea justo, sino que todos los participantes lo acepten como justo. Parecen lo mismo y son dos problemas distintos.
Cuando un nombre aparece de la nada, siempre queda flotando el «¿seguro que no lo has amañado?». Por eso esta herramienta enseña una canica que rueda de verdad, rebota en los obstáculos y acaba parándose.
Ver el proceso hace que el resultado se acepte sin discusión, y es exactamente la razón por la que los sorteos televisados se recrean tanto en el bombo en lugar de limitarse a leer el nombre premiado.
La simulación física funciona con números aleatorios con semilla: el ganador no se decide antes para luego montarle una animación encima. El resultado del cálculo físico es el sorteo.
Decidir el orden: el turno de las presentaciones, el reparto de tareas de casa, quién empieza la partida.
Elegir un ganador, sea el premio de un evento, el amigo invisible o quién paga la cena.
Romper un empate sobre dónde comer, cuando todo el mundo dice que le da igual. El azar cierra la conversación en un segundo.
Dividir en grupos también funciona, aunque para eso va mejor /teams en cuanto sois más de unos pocos.
Al terminar puedes copiar un enlace que lleva la semilla dentro, de modo que quien no estaba presente abre ese enlace y ve la misma carrera desde el principio.
Las secuencias aleatorias se agrupan en rachas. Que salga la misma persona dos veces seguidas no es un fallo: es el comportamiento normal y esperable.
Lanza una moneda veinte veces y la probabilidad de encadenar cuatro caras o cuatro cruces supera el cincuenta por ciento. Aun así, la gente lee esas rachas como amaño.
Una secuencia repartida de forma uniforme parece más aleatoria al ojo humano que una secuencia genuinamente aleatoria. Por eso las aplicaciones de música añaden a su modo aleatorio una regla de «no repetir artista seguido».
Si las repeticiones son un problema, quita cada nombre que salga y vuelve a sortear. Eso es muestreo sin reemplazo y es el modelo correcto para asignar un orden.
Acordad las reglas antes — cuántos premiados, si se permite repetir el sorteo, si se sortea el primer puesto o el último. Antes de girar, nunca después.
Sortea una sola vez. En cuanto empieza el «venga, otra vez, que no me ha gustado», el azar deja de tener sentido.
Sortea delante de todo el mundo. Anunciar un resultado obtenido en privado no genera confianza aunque sea impecable.
Haz que revisen la lista antes de empezar: un nombre que falta o que está duplicado acaba provocando una discusión.
Se usa mulberry32, un generador pseudoaleatorio con semilla. La misma semilla produce siempre la misma secuencia.
«Pseudoaleatorio» significa calculado, no predecible: sin conocer la semilla no hay forma de anticipar el resultado.
No es criptográficamente seguro. Vale de sobra para echar a suertes y no vale para contraseñas ni claves, que es el terreno de crypto.getRandomValues, lo que usa /password.
Todo se ejecuta en el navegador y los nombres de los participantes no se envían a ningún servidor.
No uses una herramienta web para sorteos con dinero de por medio — promociones con premio, adjudicación de viviendas y similares. Esos casos tienen requisitos legales y deben poder auditarse después.
Los sorteos oficiales suelen exigir la presencia de un notario o aleatoriedad verificable, con la semilla y el algoritmo publicados para que cualquiera pueda comprobarlos.
Esto está pensado para el uso social y las decisiones pequeñas. Para eso funciona bien y no pretende ser nada más.
Cada carrera es una simulación física nueva, así que el resultado es aleatorio. No hay ganador prefijado.
Para decidir quién paga, el orden de las presentaciones o un premio: todo lo que antes se hacía con una rueda o papelitos.
No hay un límite práctico. Con muchos nombres la carrera dura algo más.