Convierte entre cucharadas, cucharaditas, tazas, mililitros y gramos teniendo en cuenta la densidad de cada ingrediente, para que puedas medir con báscula o con cuchara.
Una taza es una unidad de volumen, no de peso. Lo que pese su contenido depende por completo de la densidad del ingrediente que metas dentro.
En una taza estadounidense de 240 ml caben: 240 g de agua, unos 120 g de harina, unos 200 g de azúcar, unos 340 g de miel y unos 220 g de aceite. Entre el más ligero y el más pesado hay casi el triple.
Por eso sustituir «una taza de harina» por «una taza de azúcar» cambia el peso por completo, y no puede tratarse como una equivalencia solo porque el recipiente sea el mismo.
De ahí que las recetas de repostería insistan en los gramos. La cocina de diario tolera medir por volumen; la repostería no, porque ahí las proporciones son las que construyen la textura.
La taza son 240 ml en Estados Unidos, 200 ml en Japón y Corea, 250 ml en Australia y 284 ml en la medida imperial británica antigua. Entre los extremos hay más de un 40% de diferencia.
La cucharada son 15 ml en casi todo el mundo, pero 20 ml en Australia. Si tratas una cucharada australiana como si fuera de 15 ml, te quedas un 25% corto.
La cucharadita son 5 ml prácticamente en todas partes. Es una de las pocas unidades en las que puedes confiar sin comprobar el origen de la receta.
La onza líquida son 29,57 ml la estadounidense frente a 28,41 ml la imperial. La diferencia parece insignificante en una cuchara, pero se acumula de forma notable en cantidades grandes.
Cuando no sepas de qué país viene una receta, busca los pesos en gramos en lugar de las unidades de volumen: el gramo no cambia de un país a otro.
La fórmula es °C = (°F − 32) × 5/9. Así, 350 °F son 177 °C, que en la práctica todo el mundo redondea a 180 °C.
Las marcas de gas (gas mark) de las recetas británicas equivalen aproximadamente a: 1 unos 140 °C, 3 unos 160 °C, 4 unos 180 °C, 6 unos 200 °C y 7 unos 220 °C.
Los hornos de convección (con ventilador) van 20 °C por debajo. El aire en circulación transfiere el calor más deprisa, así que una receta de 180 °C en horno convencional se hace a 160 °C con ventilador.
Es habitual que un horno doméstico marque entre 10 y 20 °C de diferencia respecto a su temperatura real. Un termómetro de horno resuelve muchísimos casos de «seguí la receta al pie de la letra y no salió».
Una pizca (pinch) es lo que cabe entre el pulgar y el índice, alrededor de 1/16 de cucharadita.
Un chorrito o golpe (dash) es una sacudida rápida de un líquido, en torno a 1/8 de cucharadita.
«Al gusto» (to taste) significa literalmente que pruebes y decidas, y se usa sobre todo con la sal y la pimienta.
Estas expresiones pertenecen solo a los ingredientes que sazonan. Una receta que diga «harina al gusto» o «levadura la que veas» no merece confianza, porque en esos ingredientes es la proporción, y no el sabor, la que decide el resultado.
1 taza = 16 cucharadas = 48 cucharaditas en la medida estadounidense. Te salva cuando no tienes taza medidora y solo dispones de cucharas.
1 cucharada = 3 cucharaditas, y esta relación se cumple en casi todos los países, así que vale la pena tenerla en la cabeza.
1 libra = 453,6 g y 1 onza = 28,35 g, dos conversiones que aparecen constantemente en recetas anglosajonas de carnes y harinas.
1 pulgada = 2,54 cm — necesaria para los tamaños de molde. Un molde de 9 pulgadas equivale a unos 23 cm.
Las recetas estadounidenses miden la mantequilla en barras: 1 barra (stick) = ½ taza = 113 g.
En repostería, la proporción entre harina, impulsor y sal determina el resultado. Aquí usa báscula y no confíes en el cálculo a ojo.
En encurtidos y fermentados, la concentración de sal es un control de seguridad que impide que se estropee, no una decisión de sabor. El «más o menos así» sí es realmente arriesgado en este terreno.
Con el caramelo y el almíbar, la temperatura y la concentración definen el estado final, y unos pocos grados cambian por completo el resultado.
En cambio, salteados, sopas y guisos son muy tolerantes, porque puedes probar y corregir sobre la marcha sin que un error pequeño arruine el plato.
Unos 15 ml; la cucharadita, 5 ml. La taza varía por país, así que aquí se indica el valor usado.
Porque la densidad cambia. Una cucharada de agua son 15 g, de aceite unos 14 g y de harina unos 9 g.
Las equivalencias son con la medida rasa. Colmada puede ser vez y media más.