Escribe una URL o cualquier texto para generar al instante un código QR. Elige el tamaño y el nivel de corrección de errores, y descárgalo como PNG — todo en tu navegador.
Los tres cuadrados grandes de las esquinas son los patrones de detección de posición. El lector los busca primero para deducir la orientación y la inclinación del código, y por eso un QR se lee igual aunque lo pongas del revés.
El resto de la cuadrícula guarda los datos, entrelazados con la información de corrección de errores que permite reconstruir el contenido cuando una parte se estropea.
Lo creó la empresa japonesa Denso Wave en 1994 para seguir piezas de automóvil. Donde un código de barras guarda unos 20 dígitos, el QR guarda muchísimo más, y poder leerlo desde cualquier ángulo fue un objetivo explícito de su diseño.
L (7%), M (15%), Q (25%) y H (30%) indican qué proporción del código puede dañarse sin que deje de leerse.
Subir el nivel da más robustez, pero compacta la cuadrícula para el mismo contenido, y con un tamaño de impresión fijo eso puede dificultar la lectura en lugar de facilitarla.
Para pantalla basta con M: ahí nada va a rayar ni ensuciar el código.
Usa Q o H en impresión y señalización exterior, donde el código sufre roces, humedad y dobleces con el tiempo.
Usa H si colocas un logotipo en el centro, porque ese logotipo está tapando datos reales. Mantén el área cubierta bastante por debajo del 30% nominal para que la lectura siga siendo fiable en la práctica.
La regla práctica es una décima parte de la distancia de lectura: un código que se escanea a 30 cm necesita 3 cm de lado, y un cartel que se lee a 3 metros necesita unos 30 cm.
Respeta la zona de silencio, el margen en blanco de cuatro módulos alrededor del código. Pegarlo contra el borde de una imagen de fondo es una de las causas más habituales de que no se lea.
El contraste también cuenta. Lo normal es código oscuro sobre fondo claro; los códigos invertidos fallan en algunos lectores.
Imprime a 300 ppp o más para que los bordes de los módulos queden limpios y no se emborronen al reducir el tamaño.
Más datos elevan la versión del código y aprietan la cuadrícula, lo que baja la tasa de lectura con el mismo tamaño impreso.
Acortar una URL larga simplifica el patrón de forma muy visible, y es la mejora más barata que puedes hacer antes de mandar el diseño a imprenta.
No puedes quitar https://, pero www. suele ser prescindible y los parámetros de seguimiento como ?utm_source=... se pueden borrar si no los necesitas.
Las URL en mayúsculas son más eficientes. El modo alfanumérico del QR solo cubre mayúsculas, así que una sola minúscula obliga a pasar al modo byte y consume más capacidad. Los dominios no distinguen mayúsculas, de modo que HTTPS://EXAMPLE.COM genera un código más simple (las rutas sí distinguen, así que ahí ten cuidado).
Estático: el contenido va codificado en el propio código. Es lo que crea esta herramienta, sin caducidad ni servidor intermedio, pero el destino no se puede cambiar una vez impreso.
Dinámico: el código guarda la dirección de un servicio de redirección que reenvía al destino real, lo que permite cambiar el destino más tarde y ver estadísticas de escaneo.
El precio es que el código dinámico depende de que ese servicio siga existiendo. Si el proveedor cierra o pasa a un plan de pago, todos los códigos impresos mueren a la vez. Para tarjetas de visita y rótulos pensados para durar, el estático es la opción más segura.
Un código QR oculta su destino a quien lo escanea. Un enlace escrito se juzga por su dominio; un QR no se puede juzgar hasta que ya lo has escaneado.
Los atacantes explotan justo eso con el quishing, la suplantación mediante QR: pegatinas falsas colocadas encima de códigos legítimos en parquímetros, cartas de restaurante y carteles públicos.
Comprueba la dirección que muestra la cámara antes de abrirla. Casi todas las aplicaciones de cámara la enseñan y esperan tu confirmación.
Sospecha de cualquier QR pegado encima de otro en un espacio público, y más aún si al abrirlo te pide un pago o las credenciales de una cuenta.
La generación ocurre en tu navegador y el contenido que escribes no se transmite a ningún servidor.
No. Son códigos QR estáticos que codifican tu contenido directamente, así que nunca caducan ni tienen límite de escaneos.
No. El código QR se genera enteramente en tu navegador; no se sube nada.
Los niveles más altos (hasta H) mantienen el código legible aunque parte de él esté dañado o cubierto, a costa de un patrón más denso. Usa Q o H para imprimir, y M suele bastar para uso en pantalla.